Decía
Jean Cousteau: "Hay tres cosas
que jamás he podido comprender: el flujo y reflujo de las mareas, el mecanismo
social y la lógica femenina." Un mundo masculino, describe a las
mujeres, como una cuestión maravillosa y misteriosa; se ha escrito de ella, los
mejores poemas, las mejores prosas, las mejores canciones; servido de fuente de
inspiración para la generación artística; el mundo pues, ha colocado a la mujer
en distintos lugares, desde ser un ideal de la belleza del amor, un objeto de
deseo, o una simple mercancía.
Olympe de Gouges, quien viviera la revolución
francesa, escribió en su época diversos discursos y panfletos en defensa de los
derechos fundamentales de las mujeres, la más famosa de ellas, la Declaración de los Derechos de la Mujer y de
la Ciudadana. En dicho documento dice: “Las madres, hijas, hermanas, representantes
de la nación, piden que se constituya una asamblea nacional. Por considerar que
la ignorancia, el olvido o el desprecio de lo derechos de la mujer son las
únicas causas de los males públicos y de la corrupción …”; afirma también, que “la
mujer nace libre y permanece igual al hombre en derechos”; así como una serie
de principios entre los que se encuentra, la igualdad de la ley, el deber de
participar en la distribución de los puestos, empleos, cargos, dignidades y
otras actividades. Declara del mismo
modo: ”Toda ciudadana puede, decir libremente, soy madre de un hijo que os pertenece
sin que un prejuicio bárbaro la fuerce a disimular la verdad”.
El Partido Humanista tampoco olvida quien fue
Susan B. Anthony, quien viviera la guerra civil de los Estados Unidos de
América, condenando la violencia contra la población afroamericana y exigir, el
derecho al sufragio de las mujeres. Fue detenida y encarcelada en 1873 por
intentar votar, entonces, ante la corte, denunció la aristocracia la odiosa
oligarquía del sexo, en la cual, se convierte a los padres, los hermanos, los
maridos y los hijos varones, en oligarcas sobre las madres, las hermanas, las
esposas y las hijas, en cada uno de los hogares, estableciendo que todos los
hombres son soberanos y todas las mujeres súbditas, acarreando por ello, disensión,
discordia y rebeldía en cada uno de los hogares de la unión americana. En síntesis,
preguntaba al juez, “¿si las mujeres eran personas”?.
Shirley Chisholm, la primera congresista
afroamericana en los Estados Unidos y precandidata presidencial, dijo en 1969, ante
el pleno del congreso de los Estados Unidos, que muy a menudo había sido
discriminada, más por ser mujer, que por ser “negra”. Denunció como una mujer que se licenciaba de
la universidad y buscaba empleo, se tenía que enfrentar a un montón de
experiencias frustrantes e incluso humillantes. Que era aceptable para la sociedad
estadounidense, que las mujeres fueran secretarias, bibliotecarias, maestras de
escuela; pero lo que no era aceptable, era que las mujeres, fueran directoras,
gestoras medicas, abogadas y miembros del Congreso; dijo, que no existía tal
igualdad de la ley y que las “mujeres no
necesitan protección que tampoco necesitan los hombres”, “el hecho de que un
sexo necesite más protección que otro es un mito de supremacía masculina y
resulta tan ridículo y despreciable como el mito de la supremacía blanca”.
Para el Partido Humanista, la mujer es un ser
humano, con igualdad de derechos y obligaciones, que no solamente deben quedar
plasmados en la Constitución y en las leyes, sino que éstos, deben ser reales y
efectivos. Por ello, es importante,
respetar, proteger, promover y garantizar, bajo el principio de igualdad y no
discriminación, el derecho de las mujeres que habitan y transitan en el Estado
de México.
Sin embargo, lamentablemente el caso mexicano,
la igualdad de sexos y la práctica de discriminar a la mujer no han cesado. No
fue suficiente que entre los instrumentos jurídicos internacionales,
ratificados por el Estado mexicano, se encuentre la Convención sobre la Eliminación
de todas las Formas de Discriminación sobre la Mujer; sino que
lamentablemente, la Corte Interamericana
de Derechos Humanos, ha sentado diversas jurisprudenciales, a causa de las
violaciones de los derechos humanos cometidos por el Estado mexicano, en contra de las mujeres. Es el caso de Inés Fernández
Ortega, o González y otras (“Campo Algodonero” vs México),
La Constitución Política de los Estados Unidos
Mexicanos en su artículo 4, reconoce la igualdad de los sexos; de igual modo,
siguiendo los lineamientos de la Convención Belém do Para, en el Estado de
México, se aprobó en los años 2008 y 2010, la Ley de Acceso de las Mujeres a
una Vida Libre de Violencia, así como la Ley de Igualdad de Trato de
Oportunidades entre Mujeres y Hombres del Estado de México, respectivamente;
sin embargo, lamentablemente la violencia contra la mujer mexiquense, no ha
cesado.
Diversas organizaciones civiles, han denunciado
del año 2005 al primer semestre del año 2014, la muerte en Ecatepec de por lo
menos 1, 500 mujeres. La campaña realizada
por “Alerta Ciudadana de Violencia de Género” realizada por el Observatorio
Ciudadano Nacional del Feminicidio, denunció en julio del 2014, la muerte de 110
mujeres. Por otra parte, la ONG “Solidaridad con las Familias”, denunció
también que en los últimos 14 años, han desaparecido del Estado de México la
cantidad de 1,090 mujeres, de las cuales 60 de ellas, fueron en el municipio de
Ecatepec. Los números por lo tanto, son superiores a los que existieron en
Ciudad Juárez Chihuahua, pues durante el periodo del 2005 al 2011, existieron
en la entidad, 7, 745 feminicidios. Colocándose el Estado de México, en un no
honroso primer lugar, de violaciones a los derechos humanos de las mujeres.
En algunos casos, los expedientes de las
denuncias penales llegan “a perderse”, por otra parte, no obstante que se
tienen detectados los lugares donde las “niñas y jovencitas son secuestradas”,
como es el caso de un tramo de la carretera Lecheria-Texcoco, vialidad que
separa Ecatepec de Tecamac, las autoridades ni siquiera instalan luminarias o
mandan patrullas para disuadir dichos ilícitos, tal como en su momento lo
denunciara el Semanario Proceso el 10 de julio del 2014.
El pueblo de Chiconautla, sucedió que la madre
de Jessica, cuando acudió a la Procuraduría General de Justicia a denunciar, la
violación de su hija de nombre Jessica, el Agente del Ministerio Público y los policías,
le pidieron dos mil pesos para “apresurar los trámites”, cantidad que al no
haber pagado, trajo como consecuencia, que Jessica fuera después asesinada.
Así pues, el Estado de México, es la quinta
entidad federativa de toda la Republica mexicana, que percibe el fenómeno delictivo,
sólo por debajo del Distrito Federal, Baja California, Sonora y Chihuahua. La estadística
al menos, en materia de
Las mujeres, no solamente se estima, efectúan dos
terceras partes del trabajo en el mundo; o que producen entre el 60 y el 80% de
alimentos en regiones como el África y el Asia; se estima a nivel nacional, que
el 43% de las mujeres, se encuentra entre la población económicamente activa.
Desapareció pues la época en que la mujer sólo realizaba actividades domesticas
en el hogar, hoy en día, su ingreso al mercado laboral, es indiscutible. Sin
embargo, no debe pasarse por alto, que parte del trabajo que realizan las
mujeres, es en el hogar y que este, no se encuentra remunerado. Aunado a que
muchas mujeres, no tienen garantizado un plan de retiro para cuando se retiren
de su vida productiva.
En el caso del Estado de México, son mas
mujeres que hombres, una población de más de 7.8 millones de mujeres, frente a
7.4 millones de hombres; y sin embargo, en el Estado de México, son mas los
gobernantes hombres. Tan sólo la representación de las mujeres en el Congreso
del Estado de México es prácticamente nula, el 83% de los diputados son
hombres, frente al 17% que son mujeres. El Congreso de la Unión tiene una cifra
del 77% - 23% respectivamente.
En lo referente a la administración pública,
los servidores públicos hombres, son notoriamente en mayor porcentaje, que las
mujeres. En Tlalnepantla por ejemplo, el 70% de los servidores públicos son
hombres, frente al 30% que son mujeres;
Las mujeres en el Estado de México sostienen 848 mil familias, una de cada cinco familias
mexiquenses, es sostenido por una mujer. Pero no solamente ese es un dato
relevante, se tiene que al menos cuatro de cada diez hogares encabezados por
una mujer, están formados solamente por adultos o por adultos mayores. Es
decir, existen mujeres (de la “tercera edad”), que sostienen a una familia. Cantidad
que supera en más del doble, al género masculino.
La fuente de ingresos, información
proporcionada a nivel nacional por la Encuesta Nacional de Ocupación y Empleo, realizada por el INEGI en el año
2012, nos dice que el Estado de México, es la sexta entidad federativa de toda
la República Mexicana, donde mayor se discrimina a la mujer laboralmente.
Asimismo, dicha encuesta también arrojo que al
menos, el 52% de las familias con jefatura de una mujer, dependen de una sola
fuente de ingresos, que por deducción, proviene de una mujer. Lo anterior significa,
que la mujer es trabajadora y aporta al hogar, no solamente ingresos económicos,
sino también las actividades domesticas al hogar que por costumbre o inercia,
ha desempeñado. Con estos datos, sorprende que el promedio de horas trabajadas
por las mujeres, supera al de los hombres, en todos los rangos de edades. Por ejemplo,
la población juvenil femenil de 14 a 29 años, las mujeres trabajan 58.7 horas
semanales, frente a 47.8 horas de los hombres; la población adulta de 30 a 59
años de edad, las mujeres laboran a la semana 63.8 horas frente a 51.5 horas de
los hombres; mientras que en el caso de adultos mayores a 60 años, las mujeres trabajan
55.3 horas, frente a las 44.8 horas de los hombres; la pregunta es: ¿Los hombres
descansan más que las mujeres, o bien, las mujeres trabajan más que los
hombres?. Lo cierto es, que las mujeres
cumplen una doble jornada llegando a tener jornadas diarias de trabajo de 12
horas, frente a las 8 que tienen los hombres. Lo que resulta aún peor, es que
parte de esas jornadas que realizan las mujeres, no son remuneradas, aunado a
que el trabajo de las mujeres, en algunos casos además de ser mal pagado, es
sujeta constante a discriminación.
El comercio es la actividad remuneradora, donde
las mujeres ejercen mayor influencia, aun más que los hombres; otras actividades
como los negocios de restaurantes, servicios de alojamiento, la industria
manufacturera o los servicios sociales, también son desempeñadas en su mayoría
por las mujeres. Algunos trabajos específicos como el doméstico remunerado,
nueve de cada diez empleados son mujeres, las condiciones salariales de los hombres son
mejores, pues las percepciones que reciben las mujeres son inferiores a dos
salarios mínimos.
Las mujeres desempeñan trabajo no remunerado,
por ejemplo la mayoría de ellos se dedica al cuidado de niños, enfermos y
ancianos; a los quehaceres domésticos y a prestar servicios gratuitos a la
comunidad; así pues, las mujeres desarrollan un rol altruista a favor de la
familia y de la comunidad; principios que deben estimularse en los hombres, más
dedicados estos a la autoconstrucción de la vivienda y al mantenimiento de la
vivienda.
Respecto a la seguridad social, en lo concerniente
al derecho a percibir una pensión por concepto de jubilación por retiro,
cesantía o edad avanzada, los porcentajes también son desiguales; el 50.1% de
las mujeres que trabajan, no cuentan con AFORE.
En lo que refiere al ejercicio de los derechos
civiles, la propiedad de los hombres jefes de familia, respecto a la vivienda en donde se encuentra su hogar,
corresponde a éste, la cual, en un porcentaje mínimo, el 0.8%, es compartida
con su pareja. En oposición a ello, las mujeres no gozan en igualdad de este
derecho de propiedad, pues las mujeres madres de familia, son dueñas de la
vivienda que habitan, en un 42.3% y en un gran porcentaje, del 41.5%, la
comparten con su pareja. Es decir, el
hombre es dueño de la casa que habita con su pareja la mujer y pocas veces,
comparte la propiedad con ésta; mientras que para el caso de la mujer, a veces
decide ser la única dueña de su casa o bien, decide compartir su propiedad con
su pareja el hombre. Por ende, no existe
reciprocidad o la misma solidaridad en ambos sexos. Un hombre accede más al
derecho de propiedad que una mujer.
En lo que se refiere a la discriminación de la
mujer en el trabajo es innegable. Son más ellas, que ellos, los que no tienen
prestaciones de seguridad social; la discriminación, es por lo tanto, notoria.
Para el Partido Humanista, la mujer es y será
siempre, un ser humano. El eje central, sobre el que girará la política
humanista en el Estado de México. Por ello resulta fundamental, apoyar
legislativamente y generar, en el ámbito de sus atribuciones, aquellas políticas
públicas necesarias, para el empoderamiento de las mujeres.
Así pues, la concepción de igualdad entre ambos
géneros, no es suficiente un enfoque jurídico, sino se requiere que la mujer
tenga las mismas oportunidades desde el primer momento y que disponga de un
entorno que le permita conseguir la igualdad de resultados. Del mismo modo,
tampoco es suficiente, garantizar a la mujer un trato idéntico al del hombre,
pues también debe tomarse en cuenta las diferencias biológicas que hay entre
una mujer y un hombre, así como las diferencias que la sociedad y la cultura
han creado. En ciertas circunstancias resulta necesario que haya un trato no idéntico
de mujeres y hombres para equilibrar esas diferencias.
El Partido Humanista en el Estado de México, propone:
1. Realizar estudios e investigaciones, con el fin
de poder diagnosticar, la situación que guardan los derechos humanos de las
mujeres mexiquenses.
2. Hacer una campaña en los medios de comunicación
social, la cual tenga como objeto, concientizar al hombre de la importancia de
realizar actividades domesticas, desde el tendido de una cama, el lavado, el
planchado, el aseo, hasta llegar a la igualdad de roles en el hogar.}
3. Aprovechar la habilidad de las mujeres y su
inserción mayoritaria en la actividad económica del comercio, a través de Incentivar
microcréditos a la población femenina, para incorporarla al mercado laboral
remunerado.
4. Establecer mecanismos de rendición de cuentas y
evaluación en la administración pública estatal y municipal, tendiente a
valorar, la transversalización de la perspectiva de género.
5. Valorar el marco de atribuciones del Consejo
Estatal de la Mujer y Bienestar Social, toda vez que dicha entidad, recibe un
presupuesto público anual de 2 mil 56 millones de pesos; por lo que su trabajo,
en pro de reducir la brecha entre géneros, debe ser la misma valorada.
6. Promover en el proceso presupuestal del Estado
de México, programas de “Igualdad de Género”, con el fin de obligar a las
dependencias y municipios, a etiquetar recursos destinado al impulso de políticas,
programas y acciones afirmativas para las mujeres, con el fin de disminuir las
brechas de desigualdad respecto de los hombres.
7. Promover la cultura de la denuncia de la
violencia intrafamiliar y la participación de las diversas policías que funcionan
en el Estado; por lo cual, deberá promoverse que el Consejo Estatal de la Mujer
y Bienestar, celebre convenios de participación con la Procuraduría General de
Justicia, la Comisión Estatal de Seguridad Ciudadana, así como cada una de los
125 municipios que conforman a la Entidad.
8. Requerir la rendición de cuentas de la
Secretaría de Educación, respecto a la violencia de género que puedan sufrir
los hombres y mujeres en las escuelas, tales como el hostigamiento, acoso
sexual, violación o alguna otra forma de violencia por razones de género. En razón
a ello, debe de verificarse, que las escuelas, no callen la condición que
guardan, a fin de garantizar que las mismas, puedan ser sitios sin violencia.
9. Ofrecer servicios de bolsa de trabajo y
capacitación para el empleo, a las mujeres, en cada uno de los Municipios del
Estado.
10. Promover
en la Secretaría de Trabajo, el Programa Especial de Atención a Mujeres
Trabajadoras, enfocado a realizar acciones que desestimen la discriminación
social, laboral y sexual que sufren las mujeres trabajadoras, al recuperar sus
derechos civiles, humanos, laborales, económicos y sociales, en el sentido del
respeto a la integridad física, psíquica y moral; gozar de igualdad de
protección ante la ley; adquirir, administrar y heredar bienes; tener una vida
libre de violencia y discriminación; trabajo igual, salario igual; gozar de un
ambiente de trabajo sano y libre de riesgos; respeto a poder embarazarse y
conservar su fuente de trabajo y acceso a un empleo; gozar de la Seguridad
Social; igualdad en la esfera de la educación, acceso a los programas de
educación permanente, incluidos los programas de alfabetización.
11. Establecer
previsiones contra la discriminación de las mujeres trabajadoras, en especial
indígenas (empleadas del hogar), asalariadas y no asalariadas (artesanas),
mediante las cuales se exija un trato respetuoso, condiciones laborales
adecuadas y una retribución justa (a trabajo igual, salario igual).
12. Promover
una campaña permanente para establecer relaciones libres de violencia entre
niños y niñas a través de la impartición de talleres en escuelas, centros
comunitarios, espacios públicos, etc.
13. Apoyar
las políticas publicas necesarias, en la generación de empleos, reducción de brecha
salarial, para reconocer y apoyar, a las mujeres que cumplen la doble tarea de
responsables (totales o parciales) de familia y agente de las actividades
económicas para satisfacer sus necesidades.
14. Iniciar
el debate respecto a los derechos laborales de las mujeres dedicadas al comercio
sexual, dejando sin efectos cualquier marco jurídico discriminatorio y con un
enfoque integral de derechos humanos.
15. Valorar
la eficacia y en su caso, la ampliación de programas de servicios de transporte
público, exclusivamente a mujeres; con el fin de prevenir y atender la
violencia sexual contra mujeres.
16. Establecer
protocolos de violencia de denuncia de violencia contra las mujeres, a fin de
que cada autoridad pueda en el ámbito de sus atribuciones, actuar de manera
eficaz y funcional.
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