Hace casi 240 años, un
abogado, filosofo, historiador y científico de nombre Thomas Jefferson, fue
electo diputado constituyente, en la formación de lo que hoy conocemos como los
Estados Unidos de América.
El entonces diputado, emitió
la declaratoria de independencia de su nación, manifestando como verdades
evidentes, que todos los hombres eran creados igualmente, que el creador los
había dotado de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se encuentran la
vida, la libertad y la búsqueda de la felicidad.
Años después, de la
declaratoria de la independencia de los Estados Unidos de América, en México el
insurgente José María Morelos y Pavón, un párroco de una iglesia de Carácuaro,
se sumo a la rebelión que encabezaba su homologo y también maestro Miguel
Hidalgo y Costilla, en contra de la monarquía española que tenía sometida a la
nación mexicana.
Morelos, como también en su
momento lo hizo Jefferson, redactó un documento con el cual se declaraba la
independencia de la América Septentrional; en él que se atrevió afirmar que las
leyes que dictara el Congreso, debían ser superiores que obligaran a la
constancia y patriotismo, moderaran la opulencia y la indigencia, de tal suerte
que se aumentara el journal del pobre, que mejorara sus costumbres, alejando la
ignorancia, la rapiña y el hurto.
De esa forma, el insurgente
Mexicano, conceptualizo el espíritu social del pueblo mexicano, victima de la
desigualdad, de la injusticia, de la pobreza y también de la ignorancia.
Contemporáneo de esos años, en
la República de Venezuela, el Libertador Simón Bolivar, al inaugurar el
Congreso de la Angostura, pronunció un discurso en que dijo que la esclavitud
era la hija de las tinieblas, que un pueblo ignorante, era un instrumento ciego
de su propia destrucción; que la ambición, la intriga, abusaban de la
credulidad y de la inexperiencia de hombres ajenos de todo conocimiento
político, económico o civil; en el que el pueblo adoptaba como realidades las
que eran puras ilusiones, que tomaban la licencia por la libertad, la traición
por el patriotismo y la venganza por la justicia.
Así pues, el humanismo
hispanoamericano nace al igual que las ideas libertadoras de norteamericana,
bajo ese ideal liberal, sólo que mientras la nación estadounidense buscaba la
libertad como medio para conseguir la felicidad de cada uno de los individuos
de esa gran nación, en el caso hispano, la libertad era la condición necesaria
e indispensable, para cesar la desigualdad, que generaba la ignorancia y la
pobreza de la mayoría de sus habitantes.
De esa forma, recordando
alguna vez el discurso del Pastor Martin Luther King en aquella manifestación
realizada frente al monumento de Abraham Lincoln, en el año de 1963, donde se
conmemoró el trabajo y la libertad; el Reverendo se atrevió a decir, que los
arquitectos de la Republica Estadounidense habían diseñado una nación, donde
todos sus habitantes fueran libres, y por eso habían firmado la promesa de la
declaración de la Independencia y de su Constitución Política; habiendo firmado
los constituyentes de aquella nación, un pagare del cual, cada ciudadano
americano era su heredero. Sin embargo, resulto que dicho cheque no tenía
fondos, porque su gobierno no había cumplido con la promesa, quien solo le
había entregado a su pueblo, un “cheque sin fondos”, un cheque que no servía y
del cual, el se negaba a creer que el “Banco de la Justicia” se encontraba en
bancarrota.
Hoy los humanistas
mexiquenses, siguiendo el espíritu libertador de José María Morelos,
consideramos que los grandes constructores de esta nación, pelearon por una
nación a la que todavía no se ha podido construir. Una nación, donde se
prometió abatir con la pobreza, la ignorancia, la opulencia; donde cada uno de
sus habitantes fuéramos libres y tuviéramos un mejor destino de lo que ahora
tenemos. Sin embargo, también nuestro “Banco de la Justicia”, esta en deuda con
cada uno de nosotros.
La libertad por la que
nuestros antepasados pelearon y se rebelaron del opresor, esa misma libertad
aun no ha sido consumada, mientras en este país, persista la pobreza y la
ignorancia; fuentes básicas de todas las deficiencias y malestares de nuestra
sociedad; entre ellas, el poco interés en los asuntos públicos y la
permisividad, de los gobiernos corruptos y demagogos.
Los miembros, militantes y
simpatizantes del Partido Humanista en el Estado de México, creemos y
trabajamos precisamente en conseguir esa libertad, para poder ejercer con ella,
todos y cada uno de los derechos humanos de las que estamos dotados como seres
humanos.
Por eso creemos que en la
pobreza no puede existir libertad. Que sin libertad, ninguna persona puede
ejercer sus derechos humanos.
¡Duele decirlo, pero hay que
reconocerlo¡. Persiste la pobreza, la desigualdad, el crimen y la injusticia;
continua la opulencia y todos los vicios que puede tener los gobiernos
corruptos y demagogos, insensibles y violadores de los derechos humanos.
¡Duele decirlo¡. Pero el
ideal de Morelos, de construir una nación donde existiera un Congreso en que
sus las leyes, sean superiores y obliguen a la constancia y el patriotismo,
moderen la opulencia y la indigencia, de tal suerte que se aumente el journal
del pobre, que mejorara éste sus costumbres, alejándolo de la ignorancia, la
rapiña y el hurto; esta muy lejos de ser realidad.
La lucha de Morelos sigue
viva y nosotros desde el Partido Humanista, la abanderamos.
La abanderamos como los
ideales de Thomas Jefferson, de reconocer que los seres humanos estamos dotados
de ciertos derechos inalienables, que entre ellos se encontraba la vida, la
libertad y la búsqueda de la felicidad.
La abanderamos como los
ideales de Simón Bolivar, de evitar una nación esclava, un pueblo ignorante,
victima de su propia destrucción; de su ambición, e intriga; crédulo de las ilusiones y no de las
realidades, traicionero y vengativo.
La abanderamos, como los
ideales de Juárez, Lincoln, así como de los mejores seres humanos de este
planeta; de sus virtudes y logros.
La abanderamos, por la
simple y sencilla razón.
¡De que somos humanistas¡.
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